ENVÍOS GRATIS DESDE $60

BLOG

Quilotoa Loop

camino del inca ecuador tres cruces como llegar trekking ingapirca cañar moya quilotoa cracter laguna

10 Km alrededor del cráter.

Contemplar la laguna del Quilotoa es transportarse a esos momentos de asombro en donde el espíritu parece conectarse con una fuente superior. Tal es el magnetismo de su sola presencia, con aguas mansas color turquesa y una inquietante brisa de montaña que no pocas veces acarrea espesos doseles de niebla. Pues bien, acogerse a esa contemplación en una experiencia de trekking alrededor de su amplia caldera representa sin duda un desafío mayor, que vale la pena por su sentido mágico y por el contacto con sus diversos parajes.

La mayor parte del viaje hacia la laguna te permitirá contemplar la majestuosidad de la zona montañosa del cantón Pujilí. A tu llegada encontrarás varias opciones turísticas: cabalgatas, descenso hasta la laguna, rutas de ciclismo. Nosotros te recomendamos ahora una caminata contemplativa de 10 km para recorrer todo el borde del cráter. El punto más alto de este sendero de borde es el monte Juyende, a 3930 msnm. Existe una gran diversidad de paisajes, desde bosques de pino, la vista del cañón del río Toachi e incluso una zona de arena blanca sumamente llamativa. La caminata puede ser exigente, sin ser extenuante, pero es importante llevar hidratación y alimentos energéticos pues el recorrido completo de 10 km puede tomar alrededor de 5 horas.

Detalles de la ruta

La distancia desde la ciudad de Quito hasta el Quilotoa es de 178 kilómetros aproximadamente. Desde Quito, deberás tomar la carretera Panamericana Sur hasta la ciudad de Latacunga. Este tramo del viaje puede tomar alrededor de 45 minutos a una hora. Una vez en Latacunga, capital de la provincia de Cotopaxi, deberás tomar la vía Pujilí-La Maná hasta llegar a la parroquia Zumbahua. Ya en ese poblado, deberás recorrer 13 kilómetros más por una vía asfaltada y llegarás a la cima del cráter del Quilotoa. Existen parqueaderos para tu auto previo al ingreso a la laguna y tienen costo. Existe otro ingreso por carretera de segundo orden por la vía Lasso – Sigchos, y aunque los paisajes son geniales, la llegada podría tomar hasta 2 horas extra.

Azules silencios de montaña.

Una vez en el plan de bajar a la laguna debe considerar que la subida es físicamente demandante. El descenso puede tomar entre 20 y 40 minutos por una trocha de dificultad media. El ascenso, en cambio, puede tomarle entre 40 y 60 minutos. Bajar a la laguna es mágico, y no corre tanto viento frío como en la parte alta. Aunque hay algo de viento, no hay mayor peligro en alquilar una panga o un kayak y dar un paseo por sobre la fría superficie de la laguna.

Actividades: Camping, trekking, cabalgatas, kayak, etc.

A 30 minutos de Pujilí, directamente en el borde de la ruta, se encuentra la pequeña comunidad indígena de Tigua, famosa por sus artesanías de madera tallada, pintura y souvenirs. Los más llamativo son sus máscaras andinas, que pueden ir desde $15 a $200 dependiendo de su tamaño. Tienes 2 opciones de mirador para contemplar rápidamente el Quilotoa. El primero es Shalalá, que funciona desde el 2015, y tiene una bella estructura de madera y vidrio. El segundo, un poco más arriba, es el mirador del poblado, donde además tendrás acceso a restaurantes, hostales y otros servicios.

No importa la época del año, el clima a los casi 4000 m de altura tiene alta variabilidad, por lo que te recomendamos llevar abrigo, ropa impermeable, zapatos fuertes, gorro y guantes.

Deja un comentario

ESCRITO POR:

Juanse
Juanse
Juan Sebastián Carrera. Arquitecto, constructor y docente. Es un ávido parapentista desde hace más de 20 años, pasión que le ha llevado a entrar en contacto con las montañas desde muy joven, siendo competidor, seleccionado ecuatoriano en varias ocasiones y aventurero. También practica senderismo y andinismo, combinando con bici de montaña. Disfruta de estar al aire libre en familia y salir de exploración con su perro Inti que lo espera cuando aterriza. “Volar es sinónimo de libertad, conocimiento y emoción, me brinda la máxima conexión con la naturaleza y conmigo mismo, en cada vuelo me doy cuenta de lo pequeños que somos en el mundo.”